Desmontando bulos sobre la psoriasis

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La psoriasis, una enfermedad crónica inflamatoria, tiene un origen desconocido. Las células de la piel se multiplican más rápido de lo normal, lo que causa lesiones como placas eritematosas, que suelen estar cubiertas por escamas blancas. Aunque es una enfermedad frecuente, ya que afecta al 2-3% de la población española, todavía sigue siendo muy desconocida para el resto de la población. Todos estos ingredientes hacen que surjan diferentes bulos asociados a la enfermedad.

En muchas ocasiones las páginas web o las redes sociales aportan información poco fiable. Siempre debemos recurrir a fuentes fiables, como las sociedades científicas y las asociaciones de pacientes. Nuestra mejor recomendación siempre es que, en caso de tener cualquier duda, consultes con tu especialista.

La psoriasis No es contagiosa

Uno de los bulos más habituales se refiere a la transmisión de la enfermedad. Pues bien, la psoriasis no es una enfermedad contagiosa. Se trata de una patología condicionada genéticamente, y en ningún caso ‘se pega’ a otras personas por el contacto de la piel.

Sin cura, pero con tratamientos efectivos

En la actualidad la psoriasis no tiene un tratamiento curativo, pero sí existe una gran variedad de opciones terapéuticas para tratar los síntomas de la enfermedad. Esta circunstancia da lugar a otro de los bulos más frecuentes asociados con la psoriasis. La gente suele confundirse y pensar que al tratarse de una enfermedad ‘incurable’, tampoco tiene tratamiento.

De hecho, en este ámbito ha habido muchos avances en los últimos años. Los tratamientos más habituales siguen siendo los tópicos, es decir, lociones, cremas, pomadas… que se aplican directamente sobre las lesiones. Además, se ha incorporado una serie de terapias avanzadas que actúan sobre el sistema inmune.

Asimismo, cada vez tenemos más información relacionada con los posibles desencadenantes externos de los brotes psoriásicos, como el estrés o las infecciones. De esta forma, sabemos que unos hábitos de vida saludables favorecen el control y la evolución de la enfermedad. El objetivo es conseguir controlar y reducir los efectos de los brotes, así como disminuir su cantidad e intensidad.

No emplees remedios caseros

En muchas ocasiones intentamos suplantar los tratamientos médicos y recurrimos a tratamientos ‘naturales’ o caseros. Esta opción, en cualquier caso, siempre debe ser consultada con nuestro especialista, porque cualquier terapia o ‘truco’ casero puede interactuar con nuestro tratamiento de base y resultar perjudicial. Recuerda que nuestra piel es delicada y especial, así que los trucos que al resto de las personas les van bien, a nosotros nos pueden perjudicar.

El estigma de la psoriasis

La formación de los pacientes, los cuidadores y la población, en general, siempre será beneficiosa para eliminar todos estos bulos o falsas informaciones que habitualmente rodean a la psoriasis. La principal consecuencia de todas estas noticias falsas es la estigmatización, especialmente en la edad infanto-juvenil.

La enfermedad influye muy directamente en la vida de los pacientes, y puede tener repercusiones en los ámbitos sociales, laborales, afectivos, sexuales, etc. A menudo la psoriasis es motivo de exclusión y rechazo social. Otras veces, también se produce la autoexclusión del paciente, por vergüenza o por miedo al rechazo de los demás.

En definitiva, los expertos nos quieren transmitir dos mensajes fundamentales para evitar el estigma y los bulos que rodean a la psoriasis: no es una enfermedad contagiosa y sí tiene tratamiento.

Referencias