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¿Cuáles son los tratamientos?

La narcolepsia no tiene cura en la actualidad. Sin embargo, existen tratamientos disponibles para controlar los síntomas. Los tratamientos varían según el individuo y la gravedad de su enfermedad, por lo que encontrar el tratamiento óptimo puede llevar tiempo.

Además del tratamiento farmacológico, las medidas de tratamiento conductual son siempre aconsejables. Realizar una serie de cambios en el estilo de vida puede ayudar a controlar los síntomas, a enfrentar los efectos del trastorno y, por tanto, mejorar el desempeño en el trabajo y en el ámbito social y escolar.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

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  • Estimulantes del sistema nervioso central (SNC)

El principal tratamiento para la somnolencia diurna han sido ciertos estimulantes del sistema nervioso central. Tienen importantes efectos sobre el sistema nervioso central, disminuyendo la sensación de hambre, sueño y fatiga, mejorando la asociación de ideas, produciendo euforia e incrementando la sociabilidad. Sin embargo, estos fármacos suelen producir efectos adversos, como irritabilidad, nerviosismo, alteraciones cardiovasculares y anorexia. Además, pueden llegar a producir tolerancia.

  • Antidepresivos

En cuanto al tratamiento de la cataplejía se han utilizado generalmente dos clases de fármacos antidepresivos: los antidepresivos tricíclicos y los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Estos fármacos también pueden ocasionar efectos adversos importantes, como impotencia, hipertensión y arritmias. El tratamiento con antidepresivos se ha recomendado para controlar la cataplejía durante aproximadamente 40 años y se ha establecido por consenso clínico. Sin embargo, la evidencia clínica de que los antidepresivos reducen la cataplejía a corto plazo es débil y, por otra parte, no hay ninguna prueba acerca de la repercusión sobre la calidad de vida de los pacientes. Por este motivo, los datos no son suficientes para promover su uso indiscriminado en la práctica clínica en esta indicación.

  • Depresores del sistema nervioso central (SNC)

Existe un medicamento depresor del SNC que reduce la excesiva somnolencia diurna y la cataplejía en pacientes que presentan narcolepsia. Los efectos adversos que presenta son clínicamente poco relevantes, en general, aunque relativamente frecuentes, especialmente: mareos, náuseas, vómitos, pérdida de peso, enuresis y dolor de cabeza.

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TRATAMIENTO NO FARMACOLÓGICO

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Además del tratamiento farmacológico, las medidas de tratamiento conductual son siempre aconsejables. Es importante incorporar una serie de cambios en el estilo de vida y las rutinas que favorezcan el descanso y puedan ayudar a controlar los síntomas.

Entre las medidas conductuales que los pacientes pueden adoptar para mejorar la calidad del sueño están:

  • Evitar en gran medida los niveles de estrés.
  • Programar una serie de siestas cortas de unos 20 minutos de duración, a lo largo del día, ello ayudará a controlar la somnolencia y a mantenerse despierto.
  • Mantener un horario regular de sueño: Mantener un horario fijo para acostarse y levantarse, incluidos fines de semana y vacaciones. Esto regulariza y sincroniza el reloj biológico.
  • Evitar las bebidas que contengan cafeína y teína. Tomadas por la tarde alteran el sueño incluso en personas que no lo perciben.
  • El alcohol y el tabaco, además de perjudicar la salud, perjudican el sueño y, en este sentido, se debe evitar su consumo varias horas antes de acostarse.
  • Mantener un ambiente cómodo: en la medida de lo posible, mantenerlo a una temperatura agradable y con unos niveles mínimos de luz y ruido.
  • Realizar actividades relajantes, puede ser positivo antes de acostarse: leer un libro, escuchar música relajante o disfrutar de un baño tibio.
  • Establecer una serie de rutinas previas al sueño que indiquen que se acerca el momento de acostarse: por ejemplo, cerrar la puerta, lavarse los dientes, programar el despertador y realizar todas aquellas labores que sean lógicas para este momento de la noche. Realizarlas todas las noches en el mismo orden.
  • Realizar ejercicio físico regularmente, durante al menos 30 minutos al día, con luz solar, preferentemente por la tarde y siempre al menos 3-4 horas antes de acostarse.
  • Evitar el uso de pantallas antes de acostarte. La luminosidad de las pantallas de la televisión, ordenadores, móviles o tabletas puede actuar como un activador neurológico y dificultarnos la iniciación del sueño. [1]
  • El hambre y las comidas copiosas pueden alterar el sueño. Cenar entre 1 y 2 horas antes de irse a acostar, puesto que puede aparecer una digestión pesada y, como consecuencia, dificultad para dormir. Para ello también, intentar evitar el chocolate y alimentos ácidos antes de dormir. Si se tiene hambre justo antes de acostarse, tomar algo ligero, por ejemplo, 1 galleta, leche o queso. [2]