¿Cómo se ve la hidradenitis supurativa?

doctora observando detalladamente lesiones de un paciente con hidradenitis supurativa

La hidradenitis supurativa (HS) es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que muchas veces tarda años en diagnosticarse, en parte porque se confunde con acné o forúnculos. Sin embargo, sus lesiones tienen características específicas que la distinguen. Saber cómo se ve la hidradenitis supurativa es fundamental para reconocerla a tiempo y buscar ayuda médica especializada.


Signos visibles de la hidradenitis supurativa

La HS puede manifestarse de diferentes formas en la piel. Los signos y síntomas más característicos incluyen:

  • Nódulos inflamatorios: protuberancias rojas y dolorosas bajo la piel.
  • Abscesos: bultos con pus que pueden drenar espontáneamente y dejar cicatrices.
  • Fístulas o túneles: canales subcutáneos que conectan distintas lesiones.
  • Comedones dobles: pequeños puntos negros en pares, típicos de la enfermedad.
  • Cicatrices engrosadas o atróficas: marcas que se acumulan con el tiempo y afectan la movilidad o la estética.

A diferencia del acné, la HS se localiza en zonas de fricción (axilas, ingles, glúteos, bajo los senos) y las lesiones tienden a reaparecer en el mismo lugar.


¿Cómo se ve la hidradenitis supurativa en mujeres?

En mujeres, la HS suele afectar con más frecuencia a las axilas, la zona inguinal y debajo del pecho. Muchas pacientes notan que los brotes empeoran en relación con el ciclo menstrual. En algunos casos, los anticonceptivos hormonales pueden ayudar a estabilizar los síntomas.

La HS también puede afectar la vida sexual y emocional, por lo que un abordaje integral es clave.

¿Y en hombres?

En los hombres, la HS se presenta más habitualmente en la zona perianal, glúteos y espalda. También tiende a haber un curso más severo, con fístulas y cicatrices extensas. El tabaco y el sobrepeso son los causas y factores de riesgo más marcados en este grupo.


Escala de Hurley: cómo se ven las lesiones según la gravedad

La escala de Hurley ayuda a clasificar el avance de la enfermedad para determinar los tratamientos más adecuados:

  • Hurley I: Nódulos o abscesos aislados, sin túneles ni cicatrices.
  • Hurley II: múltiples abscesos y cicatrices en áreas separadas. También puede haber tractos (aislados, no están interconectados).
  • Hurley III: lesiones extensas, con múltiples túneles interconectados y cicatrices deformantes.

Factores que influyen en la apariencia de la HS

Algunos de los factores más comunes son:

  • Dieta y peso corporal: pacientes en normopeso suelen tener mejor control de la enfermedad.
  • Tabaquismo: fumar puede empeorar los síntomas.
  • Depilación: el rasurado puede empeorar las lesiones, mientras que la depilación láser médica puede ser beneficiosa.
  • Salud sexual y calidad de vida: el dolor, las cicatrices y el mal olor afectan no solo lo visible, sino también lo emocional.
  • Uso de ecografía: el papel de la ecografía permite identificar lesiones subclínicas que aún no se ven a simple vista.

Convivir con las marcas de la hidradenitis supurativa

Más allá de lo físico, la HS deja huellas emocionales. Adoptar hábitos saludables (no fumar, controlar el peso, usar ropa holgada, cuidar la piel) y apoyarse en la gestión de brotes y cicatrices ayuda a mejorar tanto el aspecto visible de la piel como la calidad de vida en general.

La comunicación con los profesionales sanitarios así como con las parejas sexuales es fundamental para contribuir a la desestigmatización de los síntomas de la enfermedad. También existen organizaciones de pacientes que ofrecen apoyo adicional a quienes conviven con esta patología.


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