Recibir la noticia de que sufres psoriasis puede causarte un impacto emocional que cambie tu forma de ver la vida o de afrontar la rutina en el trabajo, con tu pareja o con la familia y los amigos.
La psoriasis tiene un impacto indudable en el estado mental de quienes la padecen. Este aspecto debe tenerse en cuenta siempre que se considere un tratamiento y las opciones terapéuticas que los especialistas puedan ofrecer en cada momento. Por eso conviene que compartas con tu médico cualquier preocupación porque podrá orientarte sobre si necesitas apoyo psicológico o algún tipo de medicación.
Personalidad y actitud
Los [psicólogos](https://youtu.be/lb9QdM64t7w) comentan que, al cursar en brotes, la psoriasis conlleva una **cierta inseguridad en los pacientes ante la falta de certeza de cómo va a evolucionar**. Afecta al equilibrio psicológico y psicosocial de las personas que la padecen. A la vez, la evolución de la enfermedad depende de factores como **el estrés y otras variables psicológicas, como la tristeza o la ansiedad**.En definitiva, nuestra personalidad y nuestra actitud a la hora de enfrentarnos a la enfermedad también influyen en la evolución de la psoriasis.
Fases de la respuesta emocional
La [doctora Sandra Ros](https://youtu.be/lb9QdM64t7w), psicóloga del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, ha explicado las diferentes fases de respuesta emocional por las que pasa una persona con psoriasis:Prediagnóstico: aparecen los primeros síntomas, que pueden ser dolor o bien manifestaciones cutáneas. Suelen generar una cierta preocupación por las lesiones, ansiedad y desconcierto.
Diagnóstico: cada persona puede responder de una forma diferente tras conocer que tiene una enfermedad crónica y visible. La mayor preocupación suele ser por saber cómo va a evolucionar y de qué manera nos va a marcar la vida. Pueden aparecer sentimientos de miedo y rabia ante la situación de impotencia e indefensión que se siente.
Posdiagnóstico: surgen los temores ante el desconcierto de la enfermedad, su evolución y otros factores añadidos, como los posibles efectos secundarios de los tratamientos. Se produce una gran preocupación por las limitaciones que la enfermedad nos puede causar y cómo va a afectar, en general, a nuestra calidad de vida.
Hábitos de vida saludable
Para el estado anímico resulta fundamental seguir unos buenos hábitos de vida. A veces el día a día no nos deja organizarnos, pero si tenemos enfermedades crónicas como la psoriasis, debemos intentar **ser disciplinados y fijar unos mínimos**. Por ejemplo, [la alimentación más recomendada](https://www.artritishoy.es/es/blog/comer-bien-para-sentirse-mejor-consejos-para-una-dieta-sana) es la basada en la dieta mediterránea: frutas, verduras, etc. Por supuesto, es aconsejable evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol.Además, debemos seguir “un ritual” de nuestra enfermedad, cada uno con sus necesidades: cumplimiento riguroso del tratamiento, hidratación de la piel, ropas cómodas de tejidos naturales...
Estigma social en la psoriasis
Una de las principales causas de impacto emocional derivado de la psoriasis es el estigma social que todavía se observa en algunas ocasiones. La ignorancia sobre esta enfermedad, junto con la **proliferación de bulos, siguen alimentando este estigma social**. Mucha gente sigue pensando que la psoriasis es una enfermedad que se puede contagiar por contacto, por ejemplo. Por ello, en ocasiones las lesiones en la piel nos causan inseguridad y miedo al rechazo.Para evitar esta barrera social, las sociedades científicas y también las asociaciones de pacientes han impulsado diversas campañas de información y concienciación para intentar eliminar o, al menos, reducir la carga de este tipo de estigmas.
