Si tengo psoriasis, ¿puedo desarrollar artritis psoriásica?

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La psoriasis es una enfermedad inflamatoria en la que tiene un papel importante el sistema inmunitario. En la artritis también está involucrado el sistema inmune, aunque esta vez afectando a las articulaciones. La artritis psoriásica es una forma de artritis que suele afectar a algunas personas que tienen psoriasis. Hasta un 30% de los pacientes con psoriasis acaban desarrollando este tipo de artritis, denominada psoriásica aunque -en ocasiones- desarrollan primero los problemas articulares antes que las lesiones en la piel.

La artritis psoriásica es una enfermedad crónica inflamatoria y autoinmune caracterizada por la inflamación de las articulaciones, principalmente las manos, las muñecas, los pies y las rodillas, en la que también pueden estar presentes lesiones en la piel con enrojecimiento y descamación. Además, también se asocia con un mayor riesgo de padecer otras enfermedades, como enfermedades cardiovasculares.

Según los datos de estudios de prevalencia de enfermedades reumáticas llevados a cabo por la Sociedad Española de Reumatología, la prevalencia de artritis psoriásica se sitúa en el 0,58% de la población, lo que supone que unas 250.000 personas están afectadas por la enfermedad en España.

dactilitis

Si padeces psoriasis y, además de las típicas manchas cutáneas que caracterizan la psoriasis, tienes dolor en tus articulaciones y las notas inflamadas, es preciso que lo comentes con tu especialista en dermatología o bien acudir a un reumatólogo para que pueda hacer una valoración, ya que un diagnóstico precoz es esencial para prevenir lesiones que, hoy día, son evitables si se tratan pronto.

Uno de los síntomas característicos de la artritis psoriásica es el ‘dedo salchicha’ o dactilitis, la hinchazón de articulaciones de un dedo de las manos o de los pies, que puede ser más o menos dolorosa.

De psoriasis a artritis psoriásica

En el caso de la psoriasis y la artritis psoriásica, el sistema inmune ataca los propios tejidos del organismo, no existiendo una causa clara para esta situación. Sí se conoce la existencia de cierta predisposición genética y de otros factores que pueden estar relacionados, como padecer otra enfermedad autoinmune, el estrés o el tabaquismo. Otros factores que pueden estar involucrados incluyen las infecciones por ciertas bacterias, traumatismos, tratamientos farmacológicos y algunas enfermedades endocrinas.

De las personas que padecen psoriasis, uno de cada tres acabará padeciendo artritis psoriásica. Entre un 70% y un 80% de los pacientes presentan en primer lugar las lesiones en la piel. Estas suelen caracterizarse por áreas de piel enrojecidas con descamación, en zonas como el cuero cabelludo, codos, manos, rodillas, orejas y zona genital.

Algunos pacientes presentan además lesiones en las uñas de los dedos de manos y pies. Posteriormente, acabarán apareciendo las lesiones articulares. La media temporal es de entre siete y ocho años entre las lesiones de la piel y de las articulaciones. Por el contrario, en torno al 10% de los pacientes experimentan los dos tipos de lesiones a la vez, mientras que en un 5-8% de los pacientes los síntomas articulares aparecen en primer lugar.

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En muchos casos es difícil establecer una relación clara entre la psoriasis y la artritis psoriásica, ya que en las fases iniciales de la artritis psoriásica no suelen producirse síntomas. Sin embargo, existen algunos factores que ayudarán a identificar a los pacientes con mayor riesgo. En primer lugar, cuanto más graves son las manifestaciones de la psoriasis, mayor será el riesgo de padecer artritis psoriásica.

Las situaciones de estrés y ansiedad pueden empeorar la sintomatología de la psoriasis y, en ocasiones, el primer brote de artritis se relaciona con un acontecimiento vital con un impacto psicológico negativo.

Por otro lado, los estudios muestran que un mayor peso corporal medido a partir del índice de masa corporal (IMC) se relaciona con un mayor riesgo de artritis psoriásica en pacientes con psoriasis. De igual modo, la reducción del IMC estaría asociada con un menor riesgo de desarrollar artritis psoriásica, además de proporcionar beneficios de salud adicionales, incluyendo la reducción del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. De ahí la importancia de la alimentación y los hábitos de vida saludables en los pacientes con psoriasis.

La afectación de las uñas por la enfermedad es otro factor que se relaciona con la artritis psoriásica futura.

Finalmente, las investigaciones muestran que una de las lesiones más tempranas producidas en la artritis psoriásica tiene lugar en la zona de inserción de los tendones en los huesos o entesis. De este modo, las técnicas de imagen de las articulaciones en pacientes con psoriasis para identificar entesitis podrían ser relevantes para predecir el desarrollo de artritis psoriásica y facilitar la intervención médica oportuna.


La importancia del diagnóstico precoz

En ocasiones es complicado establecer una clara asociación entre la psoriasis y la aparición de artritis psoriásica. Por eso es importante ante cualquier síntoma o sospecha consultar con el médico. En este sentido, uno de los síntomas característicos de la artritis psoriásica es la dactilitis, o inflamación del dedo con enrojecimiento y con la típica “forma de salchicha”. Otro síntoma destacable es la aparición de lumbalgia o dolor en la parte baja de la espalda.

En los pacientes con psoriasis que todavía no han experimentado síntomas de artritis el especialista podrá utilizar técnicas de imagen de forma rutinaria para identificar la inflamación y el daño asintomático que ya se habría producido.

Ante cualquier problema en la piel y en las articulaciones lo mejor es comentarlo con el profesional sanitario. ¡Consulta a tu dermatólogo o tu reumatólogo!