Enfermedades relacionadas con el Síndrome de Piernas Inquietas

Anemia ferropénica

anemia ferropenica

El Síndrome de Piernas Inquietas es un trastorno neurológico de compleja y aún desconocida fisiopatología, que se relaciona con múltiples factores etiológicos como son la disfunción dopaminérgica, las alteraciones en la homeostasis cerebral del hierro y un componente genético. Se caracteriza por una alteración en el ritmo circadiano que implica movimientos urgentes e involuntarios de las piernas. Se conoce una relación entre el metabolismo del hierro y un aumento de la incidencia del Síndrome de Piernas Inquietas y se evidencia un aumento de la incidencia del mismo en pacientes con ferropenia.

En lo que respecta al Parkinson se produce una muerte progresiva de los ganglios basales, la parte del cerebro encargada de regular el movimiento.

Pero no todo son malas noticias. Según los expertos la probabilidad de acabar padeciendo Parkinson, para aquellas personas con Síndrome de Piernas Inquietas, no es mayor que para cualquier otra persona.

Por otro lado, las personas que tienen la enfermedad de Parkinson desde hace poco tiempo tampoco tienen mayor probabilidad de padecer además SPI. No obstante, el SPI es más frecuente en las personas con Parkinson avanzado. Esto podría deberse a la toma de la medicación, en dosis elevadas, en las personas con predisposición. Aunque, incluso en estos casos, primero se desarrolla el Parkinson y no el SPI.

La diabetes y los problemas del sueño

diabetes y SPI

La probabilidad de padecer diabetes se duplica en aquellas personas que, habitualmente, duermen menos de 6 horas. Es decir, padecer diabetes predispone a padecer Trastorno del sueño, pero a su vez, dormir poco predispone, también, a padecer diabetes. En el caso de las personas jóvenes, previamente sanas, la restricción del sueño a 4 horas por día, a lo largo de 6 días, es suficiente para reducir la curva de tolerancia a la glucosa y generar un estado hiperglucémico. La falta de horas de sueño repercute en una subida de los niveles de cortisol y de la hormona del crecimiento y, de hecho, ambas antagonizan los efectos de la insulina.

Además, al dormir se reduce la secreción de leptina. Dicha hormona, también conocida como la hormona de la saciedad, favorece que las personas que duermen poco tengan propensión a la obesidad.

En definitiva, la falta de sueño aumenta las posibilidades de padecer diabetes. Del mismo modo, para las personas que ya padecen la enfermedad, dormir poco implicaría un empeoramiento del pronóstico de la enfermedad.

diabetes spidiabetes spi

El sueño se divide en 5 etapas: REM y fases 1, 2, 3 y 4. En las primeras fases (1 y 2) y fase REM, la actividad nerviosa y, por tanto, el requerimiento energético es mayor. Sin embargo, las fases 3 y 4, conocidas como “sueño lento o profundo”, se consideran las más reparadoras y directamente relacionadas con cambios metabólicos y hormonales. En estas fases, se regulan los niveles de insulina dado que, en este momento, el cerebro utiliza menos glucosa, la glándula pituitaria segrega menos corticoesteroides y la actividad, tanto nerviosa como muscular, son menos activas, por lo tanto, los requerimientos energéticos disminuyen.

De este modo, tener una buena calidad de sueño (todas las noches) ayuda al páncreas a regular los niveles de insulina en sangre. Las personas que padecen diabetes mellitus tipo 2 (DMT2) no tienen buena calidad de sueño y sufren continuos despertares. Para evitarlos, es fundamental tener unos buenos hábitos y tener buena higiene al dormir.

diabetes spi

También es cierto que quienes padecen diabetes tienen más posibilidades de tener un trastorno del sueño como:

  • Síndrome de Piernas Inquietas: Se trata de sensaciones molestas (con frecuencia y con sensación de desasosiego) que se producen en las piernas, sobre todo, por la noche, siempre y cuando la persona afectada intente permanecer en reposo.

  • Síndrome de Apnea del Sueño: Consiste en ronquido nocturno severo acompañado de pausas respiratorias. Suele ser más común en personas obesas que, durante el día, tienen dificultades para mantenerse despiertos.

  • Neuropatía diabética: Radica en una lesión en los nervios periféricos de las piernas y brazos que se producen de manera específica en la diabetes. Al principio se detecta, únicamente, mediante pruebas y exámenes específicos, pero, conforme avanza, puede asociarse a pinchazos, hormigueos, calambres y falta de fuerza y puede alterar el sueño.

Parkinson

enfermedades relacionadas

Se escucha, con cierta frecuencia, que existe relación entre la enfermedad de Parkinson y el Síndrome de Piernas Inquietas. Esto se debe a que, la primera, tiene ciertos síntomas que son difíciles de diferenciar de los del SPI. Entre dichos síntomas están algunos como calambres, dolores musculares, espasmos, temblores o rigidez.

A esto se añade que, ambas enfermedades, se tratan con fármacos que actúan sobre la dopamina, por ello, muchos pacientes con Síndrome de Piernas Inquietas tienden a pensar que acabarán desarrollando también Parkinson.

Hecho este planteamiento, es importante aclarar que estas enfermedades no tienen nada en común, exceptuando la similitud de los medicamentos. Cabe señalar que para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson las dosis son superiores a las que se manejan en el SPI. A pesar de que, en ambos casos, el sistema dopaminérgico está dañado, las zonas cerebrales afectadas son diferentes.

Actualmente los parámetros de laboratorio mediante mediciones en el LCR o determinaciones en el SNC no están homologados y no se emplean de rutina para evidenciar en cada paciente la existencia de un trastorno del metabolismo del hierro. En pacientes con Síndrome de Piernas Inquietas, las guías de práctica clínica recomiendan suplementar con hierro a aquellos con unos niveles de ferritina por debajo de 75 μg/l, incluso de 50 μg/l, inicialmente con hierro oral y posteriormente intravenoso, si fuese necesario.