Cómo y dónde bañarte este verano en función de tu psoriasis

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Cuidar nuestra piel es una obligación durante todo el año, pero el verano nos ofrece más posibilidades gracias al sol y los baños en el mar. El cuidado de la piel tiene como objetivo aumentar su elasticidad y reducir su sequedad. ¿Qué consejos nos ofrecen los dermatólogos para evitar la irritación de la superficie cutánea?

Estas son algunas recomendaciones para cuidar la piel con psoriasis:

  1. Emplear jabones y champús suaves en el baño y en la ducha.
  2. Evitar esponjas y otros elementos como el guante de crin, los cepillos, etc.
  3. Utilizar los productos de higiene recomendados por el especialista.
  4. El pH del producto de higiene debe ser ligeramente ácido (entre 4 y 4,5).
  5. No aplicar colonias o perfumes directamente sobre la superficie corporal.
  6. Mantener siempre la piel bien hidratada con lociones y/o leches con acción emoliente.
Baños con extracto de avena natural

Las personas con psoriasis pueden aprovechar los meses de verano para prestar una mayor atención, si cabe, a su piel. Los expertos recomiendan los baños con extracto de avena natural por su efecto relajante. Además, disminuyen el estrés y reducen la tensión. Los baños con productos emolientes reducen el picor y humedecen las placas con psoriasis. Todos estos beneficios también aumentan el efecto de ciertos tratamientos, ya que favorecen la penetración de los medicamentos.

Balneoterapia

La estancia en un balneario conlleva cierto reposo y tranquilidad que pueden ir acompañados por la aplicación de barros, sales, emolientes, aguas tratantes etc. Los aceites esenciales utilizados en aromaterapia reducen el estrés y la ansiedad. Asimismo, las aguas termales tienen cierto efecto antiinflamatorio.

Diversos estudios científicos han demostrado su utilidad tradicional en Dermatología, especialmente para las personas con psoriasis y dermatitis atópica. La combinación de la balneoterapia con otros tratamientos, como la fototerapia, aumenta su eficacia. Las propiedades de las aguas termales varían según el clima y su localización.

La balneoterapia reduce la inflamación, la descamación y el picor en las formas de psoriasis en placas, gotas e invertida; sin embargo, no se emplea en formas pustulosas o eritrodérmicas.

Los baños en el mar o el océano

El agua del mar nos aporta grandes beneficios gracias a su composición formada por sodio, yodo, magnesio, bromo y calcio. Por ello, los baños marítimos suponen una gran opción terapéutica. Nuestra piel absorbe todos los minerales directamente del agua del mar, que contribuye a mejorar las lesiones.

Al mismo tiempo, podemos aprovechar nuestra estancia en la playa para disfrutar de la arena y sus efectos beneficiosos en nuestra piel. La composición mineral de la arena favorece nuestra piel, y andar sobre la playa es beneficioso para las articulaciones y los huesos.

El cloro de las piscinas

El baño en las piscinas tampoco está contraindicado para las personas con psoriasis. El principal requisito es que el cloro de la piscina tenga la concentración estipulada por ley. Después del baño en el agua con cloro, debemos ducharnos con agua dulce para evitar la posibilidad de irritación de la piel.

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