La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a la piel y es de origen desconocido. Aunque todavía no se conoce una cura definitiva, puede ser tratada con éxito en la mayor parte de los casos. Su origen es autoinmune y se desarrolla a causa de una alteración del sistema inmune del organismo que, en vez de combatir las agresiones externas, provoca la multiplicación de las células de la piel a una velocidad anormalmente alta, acumulándose en la superficie.
Esto origina ciertas lesiones en la piel características de la psoriasis, que pueden producir molestias como picor, dolor o sangrado. De cara a la sociedad, el impacto físico de estas lesiones puede provocar una reacción negativa que puede acabar afectando emocionalmente a quienes la padecen. Sin embargo, es importante destacar que la psoriasis no es contagiosa, aunque puede ser hereditaria.

